Las cirugías oculares son procedimientos médicos especializados que se realizan para corregir, mejorar o preservar la visión, así como para tratar enfermedades que no pueden resolverse únicamente con medicamentos o lentes. Forman parte del campo quirúrgico de la oftalmología y abarcan desde intervenciones mínimamente invasivas hasta operaciones complejas que requieren tecnología avanzada.
¿En qué consiste?
Son procedimientos realizados por un oftalmólogo cirujano para intervenir estructuras del ojo como la córnea, el cristalino, la retina, los párpados o el sistema de drenaje del humor acuoso. Incluyen:
Cirugías para restaurar la transparencia del cristalino, como la cirugía de cataratas.
Cirugías refractivas (LASIK, PRK, SMILE) para reducir la dependencia de espejuelos o lentes de contacto.
Cirugías para controlar el glaucoma, que ayudan a disminuir la presión intraocular.
Procedimientos en retina, como láser o vitrectomías, para tratar desprendimientos, hemorragias o enfermedades vasculares.
Cirugías de párpados y superficie ocular, como chalaziones, pterigión o correcciones funcionales.
Tratamientos con láser, utilizados para sellar desgarros, abrir cápsulas opacificadas o mejorar el drenaje del ojo.
¿Para qué sirve?
Las cirugías oculares tienen tres propósitos esenciales:
Recuperar o mejorar la visión cuando una estructura del ojo está dañada o ha perdido su función.
Detener la progresión de enfermedades que podrían causar pérdida visual permanente si no se intervienen a tiempo.
Mejorar la calidad de vida del paciente, permitiendo una visión más clara, cómoda y funcional para las actividades diarias.
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