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La **conjuntivitis** es la inflamación de la conjuntiva, la delgada membrana que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Esta irritación provoca enrojecimiento, lagrimeo, picor y, en algunos casos, secreción. Puede ser causada por infecciones virales o bacterianas, alergias o irritantes ambientales, y aunque suele ser una condición leve, requiere atención para evitar contagios y aliviar las molestias.

TABLA DE CONTENIDO

DESCRIPCIÓN:

  • Inflamación de la conjuntiva, la membrana que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados.
  • Enrojecimiento ocular debido al aumento del flujo sanguíneo en la zona inflamada.
  • Lagrimeo excesivo o alteración en la producción de lágrimas.
  • Secreción ocular, que puede ser acuosa, mucosa o purulenta según la causa.
  • Picor, ardor o sensación de cuerpo extraño, típicos de la irritación conjuntival.
  • Alta contagiosidad en los casos virales y bacterianos.
  • Afectación de uno o ambos ojos, dependiendo del origen (alérgico, infeccioso o irritativo).

SÍNTOMAS:

  • Enrojecimiento ocular, generalmente evidente desde el inicio.
  • Lagrimeo excesivo o sensación de humedad constante.
  • Picor, ardor o escozor, típicos de la irritación conjuntival.
  • Secreción ocular, que puede ser acuosa, mucosa o espesa según el tipo de conjuntivitis.
  • Sensación de cuerpo extraño o arenilla en el ojo.
  • Párpados pegados al despertar, especialmente en la conjuntivitis bacteriana.
  • Sensibilidad a la luz en algunos casos.
  • Afectación de uno o ambos ojos

CUIDADOS PRIMARIOS:

  • Lavar las manos con frecuencia para evitar la propagación, especialmente antes y después de tocar los ojos.
  • Evitar frotarse los ojos, ya que aumenta la irritación y puede empeorar la inflamación.
  • Aplicar compresas frías para reducir el enrojecimiento y la molestia.
  • Limpiar suavemente las secreciones con gasas o toallitas limpias y agua tibia.
  • Usar lágrimas artificiales para aliviar la irritación y mantener la superficie ocular lubricada.
  • Suspender temporalmente el uso de lentes de contacto hasta que los síntomas desaparezcan.
  • No compartir toallas, maquillaje ni almohadas, para evitar contagios.
  • Seguir el tratamiento indicado por un profesional, especialmente si se requieren antibióticos en casos bacterianos.

¿POR QUÉ DEBO VISITAR AL OFTALMÓLOGO?

Acudir al oftalmólogo ante la sospecha de conjuntivitis es importante porque solo un especialista puede identificar correctamente si el origen es viral, bacteriano, alérgico o irritativo, ya que cada tipo requiere un manejo distinto. Además, una evaluación profesional permite descartar infecciones más serias, prevenir contagios y recibir el tratamiento adecuado para aliviar los síntomas y evitar complicaciones. Detectarla y tratarla a tiempo ayuda a proteger la salud ocular y acelerar la recuperación.